
El puentecito
Como todos los días, Elías y su mujer, Rossana, llamaron a sus hijos a desayunar. Ellos bajaron, tomaron el café con leche; Elías se fue a trabajar y Rossana los llevó al colegio antes de ir a su trabajo.
A las 16.15 hs. Rossana regresó a su casa y como a las 17 Hs. llegó Joaquín, el menor. Su mamá le preguntó por Braian y él le respondió:
- Es que jugamos una carrera y yo le gané, debe estar por llegar.
- Fijate si viene - exclamó la mamá.
Al rato entró Joaquín corriendo y dijo:
- No está.
Ls mamá asustada salió a buscarlo por el barrio y como no lo encontró fue a hacer la denuncia a la comisaría. Le pidieron los datos de Braian y ella lo describió:
- Es rubio, tiene ojeras, ojos verdes... Estaba vestido con un jean y el delantal del colegio.
Tomados los datos, lo interrogaron a Joaquín.
- ¿Cuándo te diste cuenta de que tu hermano no estaba cerca de vos?
- Cuando llegué a mi casa y él no llegaba.
- ¿Fueron por el camino de siempre?
- No.
- ¿Y por dónde?
- Cruzamos un puentecito y después salimos por otra cuadra, empezamos a correr y yo llegué a mi casa.
- ¿Viste a tu hermano que te seguía o iba adelante?
- No, no lo vi.
Mientras interrogaban a Joaquín Rossana llamó a Elías.
- Estoy en la comisaría, desapareció Braian - dijo llorando.
Al cabo de 20 minutos llegó Elías.
La policía salió a buscarlo por donde había dicho Joaquín.
Alrededor de las 22hs. hallaron bajo el puente mencionado por Joaquín, el cuerpo de un menor que coincidía con la descripción que había hecho Rossana. Los papás fueron a reconocer el cadáver. Era Brian.
Según la autopsia, lo habían empujado o se había caído. Pero aún quedaban muchos cabos sueltos: cómo y por qué se había caído, por qué no había gritado, si nadie en la zona había visto o escuchado algo...
La policía apuntaba a un solo sospechoso, Joaquín. ¿Sería capaz de matar a su hermano?
El comisario José Nedley estaba a encargo de la investigación. Planteó lo que sospechaba a los padres y les preguntó si sus hijos habían peleado los días anteriores al suceso. Respondieron que no, pero recordaron unas palabras dichas por Joaquín a su hermano el día anterior: "¡Qué envidia! Vos sos el preferido de papá."
Todo encajaba perfecto, pero Joaquín negaba a morir lo que José decía. Lo interrogaron varias veces, pero su declaración no cambiaba.
El día anterior a que lo trasladaran al juzgado de menores, haciendo un nuevo rastrillaje, encontraron un colgante de oro cerca del lugar donde fue hallado el cuerpo y apareció un testigo que no se había animado a hablar. ¿Sería esto la salvación de Joaquín?
El testigo, llamado Fernando, dijo que había visto dos niños corriendo, uno había seguido pero el otro se había detenido a buscar un juguete que se le había caído cuando se le acercó una mujer alta, pelirroja y vestida de negro que lo empujó por el puentecito.
¿Quién sería esta mujer? La descripción coincidía con la de la compañera de trabajo de Elías y su amante. Las iniciales de su nombre eran las mismas que estaban grabadas en la medalla del colgante.
Julieta Ruiz Díaz - 2º 5ª